miércoles, 8 de abril de 2015


Entre Lágrimas y Adioses

                                 Un pequeño lapso de razón entre tanta locura depravada. Una conciencia que solo se escucha en el eco lejano de la distracción que me somete. Perdido en aquel cielo tormentoso, donde lo que creí que era de una forma ahora cambió para siempre y me dejó confundido en mi interior. En las tinieblas, aún escucho tu voz como una conexión con el mundo exterior, tratando de guiar mi alma hacia la tranquilidad. No recuerdo como llegue aquí, pero creo saber donde debo ir. El camino está claro para mí en el horizonte que se dibuja y puedo seguir las huellas que dejé yo mismo antes del ayer. Pisadas de vidas anteriores que transitaron este mismo túnel hasta otro lugar.

No tengo cuerpo. No hay manos ni piernas. Solo energía pura y limpia que transmite Paz hacia todas direcciones. Un refuljo de inconsciencia que puede ser más que la razón misma me cuenta una historia que, apenas yo mismo logro interpretar. Tengo mil preguntas…mil proyectos que quedaron inconclusos, pero, mientras más me acerco a la luz, tibia y relajante, comprendo todos los momentos que hicieron de mi paso por esta vida un hombre afortunado.

No tengo miedo de perder el camino ahora, ni del ayer, ni de los que quedaron en otro plano, recordándome, hablando de mis hazañas, despidiéndome con sus lágrimas.

¿Sabrá alguien el poder que tiene una lágrima derramada?

Existe un lazo, una conexión que se produce entre alma física y espíritu. Algo que no puedo explicar pero que, cuando sientes con mucha intensidad un sentimiento, todo ese recuerdo, esa ansiedad de abrazo, esa incomprensión toma forma de lágrima y cae, por nuestro lugar más sensible, por aquel que expresa nuestras emociones, nuestros ojos. Y por alguna razón llega al plano espiritual, como una carta de despedida, con imágenes claras de cada momento que vivimos juntos, y nos dice adiós, como hubiéramos querido decirlo, de haber podido.

El camino no será largo ni agotador. Tengo seres queridos que me despiden y seres amados que me esperan. Quizás nada sea como planeamos. Como creímos que sería. Tal vez no se respetó un orden lógico, porque la muerte no tiene lógica alguna, pero hoy me tocó caminar sus pasillos, trepar sus escalones, y lo haré solo, sin ayuda de nadie.

No es tiempo de rencores y culpas. No hay lugar para creerme ahora que nada es merecido o no. Solo se acepta y se continua, como siempre dije, los problemas vienen solos y uno se hace cargo, cuando el sobre tiene escrito nuestro nombre.

Les dejo un sinfín de recuerdos. Imágenes, palabras dichas, sonrisas expresadas, abrazos y besos, pero sobre todo, la fuerza que necesiten para que sigan adelante, con la convicción de saber, que fui afortunado de haber compartido ese vuelo que llamamos vida, con ustedes. Los volveré a ver, porque así será, entre lágrimas y adioses.
*

En memoria de

José Carlos “el negro” Saavedra.

Un rayo de luz
que continuará brillando
cada día, en nuestro
recuerdo.
*


                                                                   LUIS SADRA



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