domingo, 21 de junio de 2015

Papá



Papá...
Cuantas veces me abracé a tu mano con todas mis fuerzas…
Porque fuiste el refugio más cálido en mi niñez.
Cuantas veces me miré reflejado en aquellos ojos cansados…
Y sin mediar palabra comprendí el sacrificio que hacías por mí.

Los años pasaron papá.
Los sueños son otros y hasta los caminos tomados son diferentes…
Pero tú siempre estarás cerca de mí…
Como cuando te pienso y de repente el viento 
pasa envolviéndome en sus brazos.
Siempre vas a tener mi admiración y yo 
tu espíritu guiando mi camino…

Una palabra dicha o escrita, 
una herramienta tuya que hoy uso yo, 
y que te evoca en la eternidad del silencio, 
para que mi corazón te reconozca sin dudar
y vuelva a tomarme de tu mano, 
esa mano que ya está muy avejentada, pero que sigue estando
en la carne o en el espíritu silencioso que me rodea.
La vida nos da muchas cosas y nos quita otras…
Hubiera deseado que estuvieras aquí para abrazarte…
Para volverte a decir te amo.
Para empaparme de tu aroma de padre
y volver a ser como un niño, en tus brazos…

Como lo deseo papá…

Hoy es un día más como cualquier otro.
Porque si esperara un día solo en el año 
para evocar tu amor y sabiduría
No sería un amor genuino y sincero.
Si tan solo hoy recordara que significa la palabra padre para mí
no sería yo digno de toda esa herencia que me dejaste
grabada en las paredes del corazón.
Así que, hoy, es un día más en el que te recuerdo.
Un día donde reflexiono en mi lugar solitario
todo el amor entregado durante los años que me diste…
Y cada día de mi vida, vivido con toda la fuerza, con toda la garra
Ese, es mi regalo para ti, estés donde estés.

Nada fue en vano. Nada se hecho al fuego.
Nada se olvidó.
Nada se perdió en el tiempo.
Porque tu esencia está conmigo…
Me llena el alma…
Como el vacío cuando partiste, 
llenó el resto de mis días.

Estas conmigo, viejo querido
caminando a mi lado, muy junto a mí.
Yo soy tu reflejo al andar…
El que sonríe al aire, sabiendo que tú también lo haces.
Sos mi principio y estarás conmigo hasta mi final.
Te siento a mi lado, viejito, con tu mano en mi hombro…
Seré tu hijo siempre… y tu
orgullosamente 
mi papá.



*

Abracemos a los vivos…
Hagámosle saber cuánto los amamos…
Porque la vida tiene esas cosas…
De no avisarnos cuando alguien partirá de nuestro lado.
Que cada día sea el último.
Y que cada viento que pase
una oportunidad
para volver a decir
Adiós.

*


                                                               por: LUIS SADRA.



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